En La Paternal, Argentinos Juniors arrancó el año como quien vuelve de una caída con la sangre todavía caliente: necesitaba una victoria para cerrar la herida y ordenar el pulso. Empujó el partido con intención, atacó una y otra vez, pero el gol se escondía y la ansiedad crecía con cada jugada que no entraba. Sarmiento resistía, el Bicho insistía, y la noche parecía escrita para volverse una de esas historias de “merecer” sin cobrar.
El quiebre llegó con hierro y sentencia: el capitán rival, Juan Manuel Insaurralde, fue expulsado tras revisión por una acción peligrosa, y desde ahí el partido se volvió un asedio. Aun con uno más, el desenlace se guardó para el último segundo: minuto 97, centro al área y Tomás Molina aparece como héroe tardío para clavar el 1–0 de cabeza. Qué dejó: funcionó la rebeldía y la persistencia hasta el final; falló la eficacia para resolverlo antes. Lesionados/golpeados: por la jugada de la roja hubo un golpe fuerte (zona cabeza) y el parte inicial razonable es evaluación en 24–48 h. Sanciones: roja a Insaurralde; en Argentinos quedaron amarillas puntuales (sin “riesgo inmediato” por acumulación en esta etapa). Declaraciones calientes: Nicolás Diez lo enmarcó como un triunfo clave para arrancar y destacó la “rebeldía”; sobre Molina, lo pintó como un “gladiador”.